Soulsight
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13.05.24

¿Es la comunidad un secreto de éxito?

La palabra «juntos» ha sido explorada en diferentes disciplinas debido a la relación que tiene con la palabra «comunidad», lo que normalmente se nos viene a la mente cuando pensamos en «juntos».  Esencialmente, estar juntos es fundamental para los seres humanos; el concepto de «co-« es importante porque nuestra existencia siempre implica otras personas. Según Aristóteles, una criatura viva (zoon politikon) al vivir en la ciudad y en comunidad, necesariamente participa en experiencias y reflexiones con el resto de seres sobre lo que es justo y no justo, por lo que sin estas interacciones y sin la mediación de otros, nada podría suceder. No podríamos haber evolucionado como sociedad. Estamos esperando a que alguien esté de acuerdo con nosotros, aquí está la idea de la co-municación de ideas: sin esta comunicación y este acuerdo, el pensamiento y la creación no podrían tener lugar. La comunidad comienza con la sociedad, pero de ninguna manera la precede. La comunidad no tiene esencia, no realiza trabajo, es improductiva, sino que señala la dirección de nuestra inevitable conexión y del imperativo de estar juntos. Una ilustración de esta «conexión inevitable»: el apoyo mutuo y la amistad genuina.

Uno de los autores que reflexionaban en la idea del «apoyo mutuo» fue Petr Kropotkin; en uno de sus libros llamado «El Apoyo Mutuo: Un Factor de la Evolución» (1902) Kropotkin desarrolla las ideas de Darwin y dice que no es la lucha por la supervivencia lo que impulsa a las especies, sino el apoyo mutuo. Solo las especies sociales donde los individuos están en solidaridad unos con otros prosperan, se desarrollan y se expanden. El espacio de acción conjunta, de creación, es lo común de la vida que nos une. Al igual que establece el filósofo francés Jean-Luc Nancy que piensa en la comunidad como una especie de amistad filosófica, donde el pensamiento y la creación son inherentemente colaborativos. Nancy cree que el individuo no puede pensar o crear de forma aislada, sino que lo hace en la amistad.

En el contexto del diseño estratégico, el valor de la comunidad tiene una relevancia importante ya que podríamos decir que la teoría y la estrategia no son la creación de un diseñador individual sino que el pensamiento se realiza conjuntamente mediante esfuerzos colaborativos. Por eso destaco la importancia de avanzar más allá de los enfoques tradicionales de diseño centrados en el usuario o en el humano (user-centric or human-centric design) hacia marcos más holísticos, centrados en la comunidad y favoreciendo una innovación más sistémica, más responsable. Estas metodologías reconocen que el diseño y la resolución creativa de problemas son procesos inherentemente colaborativos, que involucran diversas posiciones y perspectivas e integran el pensamiento complejo del sistema (complex system thinking) con el pensamiento de diseño (design thinking).

El ser humano no puede avanzar sin colaboración, pero no es solamente la colaboración entre humanos, sino con el resto de especies y contextos de los que forma parte…

Este nuevo tipo de enfoque sitúa tanto a las comunidades y a nuestro planeta (resto de sistemas con los que convivimos) en el centro de nuestras metodología de diseño, reconociendo la necesidad de un pensamiento circular y co-dependiente. La práctica de diseño sistémico, por ejemplo, abarca cinco dominios principales: principios, lugar, personas, proceso y práctica, consideraciones esenciales al abordar los desafíos complejos a los cuales nos enfrentamos. Al considerar los diversos sistemas, experiencias y datos, podemos desarrollar soluciones más holísticas, en lugar de centrarnos únicamente en intervenciones a nivel individual u organizacional. Porque tal como analizamos al inicio, el ser humano no puede avanzar sin colaboración, pero no es solamente la colaboración entre humanos, sino con el resto de especies y contextos de los que forma parte.

Esto lo hemos podido vivir en Soulsight al participar en los proyectos europeos sobre resiliencia energética en donde al involucrar una amplia gama y diversidad de perfiles, se convierten en literales procesos de participación en donde la participación individual siempre persigue como fin último considerar cómo las comunidades comparten espacios comunes asegurando la adopción de nuevos comportamientos, más circulares y más resilientes. Es decir, son procesos de participación en donde se explora no solamente cómo queremos vivir sino con quien vamos a vivir y compartir nuestros espacios vitales. Al diseñar este tipo de estrategias de participación, aseguramos el pensar en cómo hacer los espacios más agradables para toda la comunidad, no solo enfocándonos en métricas objetivas cuantitativas.

El fin último y que constantemente perseguimos como diseñadores estratégicos utilizando estos enfoques sistémicos es el reconocimiento de que somos seres inherentemente sociales y que nuestras experiencias individuales, necesidades y aspiraciones están profundamente entrelazadas con las de las comunidades a las que pertenecemos. Cuando diseñamos con la comunidad, en lugar de para la comunidad, desbloqueamos una fuente más profunda de conocimiento y creatividad. Una lente de diseño de innovación sistémico nos anima a mirar más allá del individuo y considerar la amplia red de sistemas interconectados que dan forma a nuestras experiencias vividas. Al entender cómo la política, la infraestructura y la cultura están interconectadas, podremos descubrir nuevos desafíos y oportunidades para abordar de raíz los retos a los que nos enfrentamos y no solamente reaccionar ante las consecuencias. El diseño sistémico es inherentemente humanista, ya que reconoce la dignidad y agencia de todas las personas, rechaza la noción del individuo como un receptor pasivo de soluciones, y en su lugar posiciona a los miembros de la comunidad como co-creadores activos y co-propietarios del proceso de cambio. Esto fomenta un sentido de empoderamiento colectivo, donde las personas se unen no como unidades aisladas, sino como partes interdependientes de un todo más grande. Alegres, juntos.

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Ionah Nuur

Estrategia e Innovación