Soulsight
menupuntos

8.11.23

El mensaje y su necesaria honestidad

Entendemos la comunicación y la honestidad como un todo, como una suma en la que la una no avanza sin la otra. Por eso es necesario cuidar la palabra en el contexto en el que estamos, como vehículo para alcanzar un mensaje veraz y cercano. Las historias, las personas, son parte de ese recorrido hacia una comunicación positiva.

Generar confianza durante un ejercicio de comunicación es algo a lo que cualquier organización aspira. Que el mensaje sea recibido con honestidad por parte de un receptor debería ser la meta de las informaciones que cualquier empresa quiera emitir. Pero para que esto ocurra, se hace imprescindible generar un espacio de franqueza y seguridad entre los interlocutores, que lo que se cuente sea auténtico, veraz y con una perspectiva a largo plazo. Sin esa confianza, no hay una comunicación honesta.

En este intercambio de mensajes –honestos, veraces– la palabra toma un papel preponderante, capital en cualquier interlocución. Se hace necesario bajar al detalle, poner en valor el lenguaje, que sea descriptivo, detallado, razonado, para que la verdad aflore de manera consciente y real frente al receptor. De lo contrario, se puede caer en una comunicación artificiosa. No hay que dar nada por hecho, por asumido o entendido frente al que nos dirigimos. Una comunicación rica, explicativa y transparente, también lleva a la veracidad. Decía el maestro de la sociología y la comunicación Giovanni Sartori que “el único modo de resolver los problemas es conociéndolos, saber que existen”.

Cuando el entorno es cambiante, lo importante es entender hacia dónde estamos yendo. Por eso, la comunicación tiene que diseñar el marco que defina cuál es el verdadero propósito, visión y valores de la organización antes de arrancar con los mensajes y narrativas. Es conveniente ser capaces de entender el objeto y crear un ecosistema de palabras propio y único, buscar sus hitos, desarrollar su visión; solo así seremos capaces de expresarlo, de contarlo de manera cierta y fidedigna. Crear una estrategia y una visión son la luz que da sentido a las decisiones, sobre todo en momentos de incertidumbre. Replantear el marco de comprensión y de la narrativa puede, además, provocar un cambio positivo en cualquier organización.

La comunicación honesta también necesita de estar en contacto con la realidad, por eso es importante disponer de una habilidad por sumar términos, expresiones y contextos que pertenecen a tu tiempo, trabajar con un lenguaje contemporáneo que nos acerque al emisor, a su ideario y a su modo de vida. Hay que crear nuevas narrativas cercanas a lo digital y a las redes sociales.

Conviene pensar en el largo plazo, comunicar mirando el recorrido y el fin al que queremos llegar, sin prisa, lanzando los mensajes adecuados que irán sembrando hasta alcanzar la meta. No es una ciencia exacta, inmediata, es una espera serena y conforme, convencida. Durante el camino, se irán sumando otros agentes al discurso que lo enriquecerán, serán a su vez amplificadores del mensaje, aportarán autenticidad y, por supuesto, reafirmarán la honestidad de la organización.

En una sociedad donde hay un exceso de información, de posverdad y fake news, el mensaje debe ser cercano, coherente y generar confianza. En la comunicación actual hay que poner en valor al otro interlocutor, apreciar su valía crítica y su sentido común. Existe un nivel de responsabilidad en el público cada vez más acuciante que se ha ido cultivando, enriqueciendo con discursos, palabras y hechos que le han dado razones y conocimientos propios, un criterio único y personal. Por eso, hablar de sus emociones, de sus valores, de esas historias compartidas es una oportunidad de prolongar la cadena de valor de un proyecto.

La comunicación es un puzzle cuyas piezas son las palabras, son los eslabones del lenguaje, y debemos tener responsabilidad de su poder para transformar las cosas y a las personas. Las palabras son capaces de generar impacto, pues proporcionan conocimiento y reflexión; son la mayor herramienta de aprendizaje que tenemos, provocan cambios, amplifican los argumentos, facilitan el diálogo y fomentan el cuestionamiento. La palabra es fundamental para entender el mundo, y sin ellas no existiríamos. Es tiempo de protegerlas.

soulsight

Álvaro Matías

Director Visión y Estrategia