Soulsight
menupuntos

23.01.24

HumanIA Tecnológica

Abro LinkedIn. Abro Instagram. Abro Twitter. Enciendo la tele.

Leo preguntas lanzadas al aire, cursos para especializarse en IA, expertos dando charlas, artículos optimistas y catastrofistas.

Forma a tu equipo en IA.

También escucho en los pasillos, en el metro, en la cola del súper, en la mesa de Navidad.

La IA te va a quitar el trabajo.

La IA se ha vuelto mainstream y con ella una oleada de mensajes en los que esta nueva edad virtual liderada por ella entra en debate constante, generando un contenido que se amontona buscando contestar a la gran pregunta, ¿cómo nos impacta?, ¿cómo lo gestionamos?

Pero vayamos más allá, comienzo de nuevo.

La tecnología nos lleva acompañando desde el inicio de los tiempos a través de artefactos que forman parte de nuestra historia. El término IA se acuñó por primera vez en 1956 y la primera muestra, un chatbot que imitaba el lenguaje humano, surgió en 1957. Se llamaba Eliza.

Igual lleva más con nosotros de lo que habíamos pensado, pero ahora se ha vuelto mainstream.

Lo mainstream acaba haciéndose bola cuando se convierte en un cóctel de frutos secos donde siempre pruebas los mismos sabores pero con diferente proporción de cada. Y por eso pienso a dónde van estos mensajes que escucho a mi alrededor y cómo poco a poco vamos creando un relato colectivo acerca de cómo la tecnología impacta en el negocio, en el trabajo, en la educación y en la vida.

La tecnología nos permite abrirnos a nuevos territorios cada vez más inimaginables hace 20 años, como dijo Lewis Mumford en el siglo XX, «por mucho que la ciencia y la tecnología modernas no hayan alcanzado sus posibilidades inherentes, le han enseñado a la humanidad al menos una lección: nada es imposible». En la actualidad, cada vez es un hecho más real que vivamos como sensores, con esto me refiero a que nos fusionamos con los aparatos que nos rodean y en los que delegamos todo lo absolutamente importante de nuestra vida. Estos sensores nos permiten generar estructuras de datos e información que construyen en tiempo real lo virtual y lo físico para que se conecten y optimicen nuestra vida en la inmediatez.

Como sensores no solo generamos y alimentamos al algoritmo, sino que también lo educamos. Y es por eso que este relato colectivo se surte de preguntas que cada vez más necesitan abandonar lo mainstream para entender el impacto desde ese punto de vista humano profundizando en los porqués.

Un impacto que para nosotros trasciende en lo global y baja al detalle, al día a día. A cómo nos relacionamos culturalmente y cómo desde la empresa diseñamos soluciones que influyen en ese relato cotidiano que estamos generando.

Porque si entendemos que la tecnología es humana, sólo sabemos que a la hora de diseñar estos nuevos artefactos tenemos que convivir, tenemos que integrar.

Porque si las máquinas se encargan de optimizar nuestras vidas y nos ahorran tiempo de tareas, ¿tendremos más tiempo para pensar?

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Lucía Acedo

Estrategia e Innovación