Me gustaría empezar lanzando una pregunta para reflexionar. ¿Cuándo fue la última vez que te sentiste afortunado ante una situación ordinaria?
Vivimos en la era de la inmediatez, la insatisfacción, el estrés, la frustración… una era en la que el sentir, valorar, reflexionar y agradecer han pasado a un segundo plano.
Estamos ante un momento contradictorio de la Historia. El ser humano nunca antes había tenido tantas facilidades y recursos como ahora, pero sin embargo los psicólogos están llenos de personas que afirman ser infelices. Estamos más conectados que nunca, pero cada vez nos sentimos más solos. ¿Qué estamos haciendo mal?
Siempre me ha llamado mucho la atención una actitud que lamentablemente es muy habitual. ¿Por qué cuando nos suceden cosas buenas tendemos a sentir que nos las merecemos, pero cuando por el contrario nos pasan cosas malas pensamos que la vida es injusta?
La vida es una lotería, nunca mejor dicho. La época en la que nacemos, el lugar, la situación económica, la familia… y muchas más variables que condicionan nuestra vida de una manera u otra, son aleatorias, o acaso ¿Alguien ha sido capaz de decidirlas?
Y aquí lanzo otra pregunta al aire, ¿Por qué no agradecer a la vida simplemente el formar parte de ella?
El agradecimiento va más allá de simplemente dar las gracias, es una actitud diaria, una manera de ver y sentir la vida.
Citando a Miguel Delibes «Las cosas podían haber sucedido de cualquier otra manera y, sin embargo sucedieron así», y que razón tenía.
El agradecimiento va más allá de simplemente dar las gracias, es una actitud diaria, una manera de ver y sentir la vida. A mi parecer, ser agradecido es sinónimo de estar enamorado de la vida, pero no solo de lo bueno, que eso sería muy fácil, sino también de lo malo.
Apreciar la cantidad de cosas buenas que nos pasan a diario, nuevas experiencias y pequeños detalles. Aprender a sentir el privilegio de vivir, amar o soñar. Saber saborear cada momento, la belleza de las cosas simples y sobre todo, aprender a ser feliz sin que haya ocurrido nada extraordinario.
“Si eres agradecido con lo que tienes, generarás más. En cambio, si te concentras en lo que no, jamás tendrás lo suficiente”. — Oprah Winfrey
El agradecimiento es el motor del corazón. Una frase que se dice rápido pero que está llena de significado y de profundidad.
La gratitud es una virtud exponencial, cuando la practicas aumentas su valor. Empieza siendo un propósito o una disciplina, hay muchos momentos en los que nos sentimos completamente incapaces de encontrar el lado positivo de una situación, y aún así lo seguimos intentando, y acaba siendo una forma de ser y de vivir.
Una manera de ver la vida con otros ojos, de agradecer lo que otros dan por sentado, de aprender dónde otros se derrumban y de ser completamente felices donde otros se sienten desdichados. Querer ver más allá de lo aparentemente visible, buscar el trasfondo de las cosas y sentirnos afortunados por el simple hecho de vivir.
Una mirada agradecida es una mirada que aún sabiendo que su vida no es perfecta, es maravillosa, que la vida es, pero que podría no haber sido y sobre todo consciente de que la vida que te ha tocado vivir es un regalo no merecido y que alcanza su verdadero sentido si es compartida y agradecida.