No hay ni metodologías, ni preguntas, ni respuestas únicas.
Este texto propone una metodología que parte de los orígenes del sistema del pensamiento. Se trata de buscar en lo que subyace en lo conocido y en la información, para mirar debajo de los grandes titulares.
El origen de esta propuesta tiene como fin el bien común; porque parte de la confrontación de ideas y por tanto de la búsqueda de los conceptos en aspectos que incluyen la ética y lo diferente.
Se basa en la reflexión y el razonamiento que se aplica a las preguntas que nos proponemos y al encuentro posible de respuestas que nos seduzcan. El valor de este proceso consiste en ir logrando respuestas con capacidad de generar a su vez nuevas y buenas preguntas.
Podemos afirmar que es más importante, entonces, una buena pregunta que una respuesta. Genera mucho más conocimiento que las soluciones inmediatas, siendo, además, más estables en el tiempo.
Si vamos a trabajar y desarrollar la labor de una empresa en un entorno más humano, tal vez haya que definir qué es lo humano…
La realidad nos propone un tiempo complejo. En ese lugar cambiante y fluido, necesitamos establecer los límites en los que esa fluidez se propone. Si vamos a trabajar y desarrollar la labor de una empresa en un entorno más humano, tal vez haya que definir qué es lo humano con todo lo que eso incluye, desde los aspectos biológicos hasta los morales.
Volviendo al método que planteaba: son las contradicciones, las inconsistencias, las nuevas preguntas, las que muchas veces proponen nuevas cuestiones y a su vez afirman una realidad cambiante. Todo lo que no es seguro, genera nuevas preguntas, es la esencia de lo que está vivo.
Por otro lado, podemos afirmar que el espacio entre dos negaciones es un campo de posibilidades infinitas. Todo lo que no niegas, es susceptible de ser pensado.
Ana Espejo
Estrategia e innovación en Soulsight