La realidad que nos rodea es uno de nuestros mayores aliados a la hora de crecer y de crear, que a veces es lo mismo, pero, o estamos sordos ante su llamada o no siempre somos capaces de escucharla.
El mundo está lleno de realidades valiosas, de gran riqueza, que parecen estar en pausa aguardando a que entremos en relación con ellas. Imaginemos, por ejemplo, un paisaje que está esperando pacientemente a que un día nos pongamos delante de él, lo observemos y nos emocionemos. Generemos con él, en esa relación, una vivencia de lo sublime que nos deje sin habla y nos transforma interiormente. El paisaje siempre ha estado ahí pero hasta que no entre en relación con nosotros ese éxtasis nunca habrá existido. Esto que hemos descrito es lo que López Quintás, filósofo español, denomina encuentro.
Es curioso cómo somos las personas que siendo eso así nos olvidamos de valorar las realidades que nos rodean y de buscar relación con ellas. Bueno, como somos las personas o en que nos convertimos a veces por vivir en este sistema de constante aceleración. Pensando en esto nos viene a la cabeza esa maravillosa escena tan conocida de American Beauty de la bolsa de papel, a la cual acompañan, junto con otras, estas palabras:
[…] this bag was just… dancing with me. Like a little kid begging me to play with it, for 15 minutes. That’s the day I realized that there was this… entire life behind things and this incredibly benevolent force… that wanted me to know that there was no reason to be afraid, ever. […]
De esto es de lo que estamos hablando, no hace falta irse al más esplendoroso paisaje, hace falta estar atento a las posibilidades que nos ofrece la realidad que nos rodea y entrar en relación con ellas para poder descubrir cosas nuevas, como comenta en esta escena Ricky Fitts, él descubre en esa relación que no hay motivos para tener miedo.
Cierto es, por otro lado, que la realidad que nos rodea se interpreta y se mira diariamente de millones de formas diferentes. Las personas no podemos evitar tener, como diría Stephen R.Covey, unas lentes que condicionan nuestra forma de ver y entender el mundo que nos rodea. Este constante prejuicio, junto con la aceleración que comentábamos, puede ser causante de nuestra sordera. No nos dejamos llenar y sorprender por lo que nos envuelve, bloqueamos las conversaciones de manera impulsiva, prejuzgando lo que es capaz de decirnos. No ponemos nuestros juicios a jugar con la realidad como Ricky Fitts jugaba con la bolsa de plástico, aunque solo sea por unos minutos, para descubrir qué nos puede enseñar.
No queremos que esto suene pesimista, no es que estemos condenados o no tengamos capacidad de entrar en ese juego con la realidad. Tenemos la posibilidad de ser más creativos, de generar ese campo juego con las realidades valiosas que nos rodean, como diría, de nuevo, López Quintás.
Efectivamente, hemos dicho ser más creativos, y es que de lo que estamos hablando es de co-crear con las realidades de nuestro entorno. Entonces, abramos buenos diálogos con estas realidades, tanto con personas como con el resto de ámbitos y también de empresas. Sólo tenemos que vaciarnos de los prejuicios, pausarlos, estar atentos a lo que se nos ofrece y exponernos nosotros también con nuestras posibilidades. Si lo conseguimos, experimentaremos una sensación de éxtasis que nos inundará interiormente y despertaremos nuestra creatividad.
Muchas cosas nuevas pueden surgir tanto a nivel individual como a nivel empresa si integramos esta forma de situarnos frente a las cosas de nuestro entorno, dejémonos inspirar por ellas y así podamos crear y crecer armoniosamente un futuro en donde las personas que conforman las empresas sean co-creadoras de su propio entorno.
Victoria Gómez-Barredo
Estrategia e innovación en Soulsight