Cuando, en general, hablamos de Creatividad, hablamos de una serie de “actitudes”, herramientas para invocarla, personas “diferentes”, niños (no falla), dinámicas de grupo (con toolkit, nombre e identidad propia), todo lo que comienza en “Co” como único medio para (colaborar, cooperar, comunicar), paredes blancas, espacios abiertos, libertad, lab’s de todo tipo, locura o “algo muy loco”, Google, Facebook, Apple (tampoco falla), colores, dibujo, pintura, por supuesto innovación (en boga), pensar fuera de cajas (what ever that means) y últimamente me han llegado contenidos de todo tipo confirmando que la creatividad no es otra cosa que copiar lo que está alrededor y un sin fin de connotaciones más que acotan su significado según el contexto en el que cada uno lo necesite.
Hasta hace no mucho tiempo los estudiosos del cerebro atribuían “la creatividad” a un solo hemisferio del cerebro, el derecho, mientras que lo contrario a creatividad, tenía que ver con el otro hemisferio, izquierdo, del cerebro, lo analítico, lo conservador, el lenguaje, los números, etc.
Por ende y por sistema nos hemos desarrollado y hemos desarrollado nuestro cerebro no solo con esta creencia si no también con esta estructura económica, industrial, política, social, cultural propias de la Rev. Industrial en donde las disciplinas que convergen en la explotación de la producción, la masa y el capital serán más valoradas que las que “en creencia” no.
Hoy por hoy que las ideas “se han acabado” según los principios de producción, masa y capital, el mundo “se está colapsando”, la producción y el capital también, el poder se reposiciona, el sistema se mueve de “otra” forma y a otro ritmo y entonces … se habla del Valor de la Creatividad o el Valor del Diseño y por supuesto de mucha Innovación en y para la Industria, la Sociedad, los Servicios, la Educación y la Humanidad entera y lo que llevamos de este siglo construyendo discursos alrededor de estos temas.
Pero hay algo, si, que todavía no toma fuerza en la propia divulgación de la Creatividad, El Diseño o la Innovación y es la Integración:
integrar. (Del lat. integrāre). 1. tr. Dicho de las partes: Constituir un todo. 2. tr. Completar un todo con las partes que faltaban.
La Creatividad no es, precisamente, trasladarnos de un polo al contrario, no es pasar del individualismo al colaborativismo, de los números a los colores, de los formalismos a los informales, de la lógica a la intuición, de lo concreto a lo abstracto, del azul al rojo. La Creatividad es Integrar ambos polos, ambos extremos, es construir desde la dicotomía, desde la bipolaridad, desde lo ilógico, desde la suma de lo evidente más lo no evidente. En matemáticas: la Integral, el Integrando, Integrable, dominio de la Integración (Arquímedes, Descartes, Newton, Leibniz, Fourier, etc.) .

En el cerebro humano existe una membrana llamada “Cuerpo Calloso” que cumple esa función, conectar ambos procesos para generar ideas, palabras, conceptos, teorías, comportamientos. Todo lo que decimos, hacemos, pensamos, percibimos surge de la función integradora de esta membrana. Y cuando dejamos de trabajar para “desconectar” en realidad lo que estamos haciendo es Conectar. Dejamos y permitimos que nuestro cerebro Conecte, de forma inconsciente, consigo mismo, de aquí que las ideas surjan, en su mayoría, fuera del entorno laboral.
A partir de esto podemos decir entonces que La Creatividad, se ciñe a la Integración de ambos Procesos de Información o de Trabajo, a la suma de un Proceso de carácter, lógico, secuencial, evidente, de análisis más un Proceso de carácter narrativo, subjetivo, experiencial, de síntesis. De ambos tipos de Procesos surgen las Ideas (las tan anheladas) solo que unas vienen de lo evidente y las otras vienen de lo no evidente, la “Ideal” (nunca mejor dicho) es la integrada, la integradora, el integrando, la integrable.
El Proceso Creativo como esencia de la complejidad natural del pensamiento humano (Graham Wallas, Art of Thought, 1926) conlleva una serie de etapas tanto conscientes como inconscientes, las primeras las hablan todas las metodologías y toolkits hasta hora escritas y descritas por muchos (propio del hemisferio lógico: el lenguaje) y las segundas, las etapas inconscientes, las propias del entendimiento, “aprehendizaje”, incubación, de la inspiración, del momento “Ahá” que tienen que ver más con permitir al Cuerpo Calloso que cumpla con su función e integre, todo lo observado, vivido, leído, comido, sentido, absorbido, solo desde el inconsciente.
De aquí entonces ¿Qué espacio le estamos dando al cerebro para que cumpla su función integradora inconsciente? ¿Qué hábitos diarios tenemos para ello? ¿Desde dónde nos posicionamos, desde la lógica, la intuición o la integración? ¿Qué tiempo nos damos para que nuestro cerebro integre antes de nosotros hablar? ¿Cómo alimentamos nuestro cerebro para que nos dote de esas imágenes en nuestra mente que hacen que la vida tenga sentido?, y por otro lado ¿Cómo tenemos organizadas nuestras Organizaciones? ¿Quiénes son los “Cuerpo Calloso” de las mismas? ¿Qué funciones cumplirían los “Cuerpo Calloso” o qué tipo de formación deberían de tener? ¿Cómo sería un anuncio de RRHH, “Se busca Experto en Integración de Procesos de Trabajo, lógicos e ilógicos para optimizar la Creatividad” de nuestras personas?… Esto último, ¿llegaremos a verlo algún día?
La curiosidad, esto que lo mueve a uno hasta descubrir cosas, sensaciones, visiones, teorías, horizontes, experiencias no es otro asunto que la llamada o a veces grito, de la necesidad, en muchas ocasiones imperante y personal, de integrar todo lo que se ve, lo que se siente, lo que se ha vivido y también es esta necesidad de integración la que hace que no pares hasta conseguirlo… Y así te tome la vida para entonces poder hablar de Creatividad.
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Mireia Juárez
Senior Design Research
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