Ensayo original nacido de la exploración en el territorio Wander: El Futuro de la Comida en los Espacios de Trabajo.
Uno de los momentos álgidos del proceso de investigación y reflexión fue la aparición de ciertas afirmaciones categóricas no obvias (ACNOs) que volatilizaron los espacios ya iluminados y permitieron profundizar en lo inesperado… incluida la serendipia.
Clave de bóveda fue descubrir que habíamos pasado de “comer fuera”, viviendo ese momento como una celebración y acontecimiento especial, a una realidad donde literalmente “nos cocinan fuera” como hábito…
La realidad laboral emancipada, da igual si eres autónomo o asalariado, ha impuesto la deslocalización de la comida en el hogar para extenderse al millar de oportunidades que han nacido en las últimas decenas de años: desde los clásicos menús del día o el primigenio take-away en forma de bocata a la actual cuarta y quinta gama fresca empujada por las cadenas de gran consumo (y que llegan a la oficina a través de la Vending Machine) o al actual modelo delivery de las cocinas fantasmas.
La cabeza da vueltas cuando comprendes que un hábito nacido al calor del horario laboral se ha expandido a todos los ámbitos sociales con hijas acostumbradas a comedores y meriendas prefabricadas, cenas rápidas familiares con comida ya elaborada en mayor o menor medida, recetas como legado que dejan de tener sentido por ser un esfuerzo no recompensado, abrazos a la facilidad de lo preparado para dejar de cocinar como prioridad ancestral… nos cocinan fuera y nos hemos acostumbrado rápido.

Desde esta lógica surge la pormenorizada desaparición de lo que entendemos hoy como cocina para descubrir de sopetón que la despensa también se deforma… así hasta el punto de entender que cocinar para otros se convierte ahora en el acontecimiento, en el motivo de la celebración y no al revés… y por ende hacer la compra comienza a ser “otra cosa” y las cadenas de gran consumo se aplican en entender identidades, comportamientos y momentos para no dejar de vender y construir la confianza que les legitime como proveedor de comida, en franca competencia con restaurantes, caterings, fabricantes de quinta gama o marcas de alimentación que a su vez deben replantearse su futuro estratégico a medio-largo plazo…
El matiz es importante porque pasar del “comemos fuera” a “nos cocinan fuera” es un cambio total de paradigma que empuja la realidad general a un lugar nunca antes experimentado ni vivido en el contexto de una necesidad tan sensible (¡y básica!) como es comer o cocinar.
Pedro Enriquez de Salamanca (Furby)
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