El mes pasado tuve el gusto de participar en una mesa redonda junto con Lucinda Morrissey organizada por Alberto Barreiro en el evento “Mañana empieza hoy” en donde varios profesionales intercambiamos ideas y puntos de vista al rededor del diseño. Sabemos que el diseño es uno de los sectores que ha estado y estará muy pegado a la sostenibilidad al ser una forma en la que poder modificar comportamientos y formas de ser.
Vivimos en una realidad compleja, vivimos una “proaceleración” haciendo visible un claro periodo de transición. No paramos ni un segundo. La teoría del antropoceno y los análisis de los colapsos en las civilizaciones nos dan señales de que o hacemos algo al respecto o es probable que colapsemos como especie. Sin estos cambios, nos enfrentaremos a un futuro bastante complicado” (aunque creo que ya lo estamos viviendo).
En esta transformación y en estos cambios, todos, absolutamente todos tenemos un papel. Tanto los individuos, como las organizaciones y los gobiernos tenemos que actuar a todos los niveles. El “sistema” tal acual no existe, el sistema lo conformamos todos y por eso el cambio está en la individualidad y las formas de ser. Necesitamos poner en cuestión nuestra visión del mundo antes de el momento del cambio sea ya insuficiente.
¿Qué nos debemos exigir como diseñadores ante este punto de no retorno?
Ampliar el conocimiento porque para poder diseñar sistémicamente tenemos que conocer los sistemas que conforman el entramado mundo de hoy. Tenemos que saber sobre economía, ciencia, leyes, liderazgo y medio ambiente.
Responsabilidad de saber que lo que diseñamos tiene la capacidad de establecer esquemas mentales en las personas y tiene un poder enorme de cambiar la forma en la que los usuarios consideran “vivir”.
No pensar únicamente en el mañana, sino en el pasado y en la forma en la que podemos aprender de él. También en el presente porque crear cosas nuevas e innovadoras puede ser de cierta forma fácil, pero ¿qué vamos a hacer con toda la infraestructura y productos y formas que tenemos de vivir ahora que no son sostenibles? Eso también hay que re-diseñarlo y hacerlo sostenible.
Pensar a largo plazo, pero a largo plazo de verdad! Tener en cuenta las externalidades de nuestros diseños, las consecuencias si se hace masivo, el impacto que puede tener respecto al material de origen. Un cambio de mentalidad.
¿Cuál sería el rol del Diseño ante esa situación?
Ser facilitador de las interrelaciones entre objetos y seres vivos dentro de los sistemas y entre ellos.
El diseño a diferencia de otras prácticas, tiene la peculiaridad de tocar desde los macro sistemas hasta lo más individual y subjetivo de cada ser humano. Por eso tiene un papel tan relevante porque puede impactar a nivel macro y a la vez puede recomponer las prácticas humanas en los dominios más variados. Re inventar formas de ser y formas de ser en grupo también.
Así como antes el teatro y las novelas de caballería establecieron modelos que siguen co-habitando en nuestras formas de ser, hay que re orientar sus conceptos y prácticas para hacer otro uso de ellas. Por eso el papel tan importante de la cultura, el deporte, el arte y las relaciones sociales, porque tienen la capacidad de re-significar modelos mentales de comportamiento.
Por eso la responsabilidad tan clara y la ética presente en todos los que estamos en posición de intervenir sobre estos modelos mentales, individuales y colectivos (personas en el mundo del arte, medios de comunicación, la moda, el deporte, la cultura, la educación, entre otros).
Por otra parte y para conseguir la relevancia necesaria, el diseño tiene que re-posicionarse en absolutamente todos los sectores y dejar de servir únicamente al sistema económico para ser sistémico de verdad.
¿Qué principios básicos deberíamos seguir para reducir el impacto negativo de lo que hacemos sobre el mundo?
Vivir realmente de una forma distinta. Saber que el futuro no va a tener nada que ver con lo que tenemos hoy. Vamos a tener que aprender a vivir de una forma regenerativa y comunitaria y con mucho menos comparado con lo que tenemos ahora. Vamos a tener que aprender a hablar, a pensar, a crear y a vivir de una forma diferente.
Yo invitaría a la reflexión de ver esto como una oportunidad para reinventarse. Esto va mucho más allá de dejar de consumir bolsas de plástico o pajitas.
Va de re estructurar nuestros modelos mentales de lo que consideramos vivir. Para converger en una nueva perspectiva nos veremos obligados a deshacernos de lo que habíamos aprendido, empezando por aquellas cosas sutiles e invisibles que se llevan en la cabeza, en el lenguaje y en las formas de ser. Y desde luego, consumir menos teniendo en cuenta que seremos 9 billones de personas en este mundo en el 2050. Esta claro que no podemos seguir así.
¿Debemos dejar de hablar de usuarios para cambiar nuestro ámbito de impacto incluyendo al resto de la naturaleza en la ecuación?
El impacto puede funcionar y desde luego el lenguaje es importantísimo para poder hacer las cosas de otra forma y cambiar el mindset. El lenguaje establece también esquemas mentales que derivan luego en formas de ver las cosas y en formas de vida. Y de hecho no solamente han desaparecido especies, también muchas palabras que llevaban consigo un conocimiento y un legado comportamental grandísimo. Psique y lenguaje son inseparables, lenguaje y acción tampoco.
Como dice Guattari “El cambio que necesitamos no sólo deberá concernir a las relaciones de fuerzas visibles a gran escala, sino también a los campos moleculares de sensibilidad, de inteligencia y de deseo.” Y ahí el arte, la cultura y el diseño tienen un papel importantísimo.
También como diseñadores tenemos que pensar en las interrelaciones no solamente de un objeto y el usuario sino de cómo esa convivencia afecta a otros sistemas y de otros contextos incluso.
Sobre todo tenemos que dejar de hablar en términos puramente económicos para hablar de lo singular, lo subjetivo, lo cultural. Así podremos diseñar sistémicamente y no servir solamente al mercado económico mundial.
Saber que debemos apoyar la diversidad, la singularidad y la subjetividad de cada sistema y de cada individuo para los que diseñamos. No debemos pretender masificarlo todo porque entonces estamos sirviendo solamente al sistema económico. Tenemos que aprender de la historia, aprender a escucharnos y a escuchar a nuestro alrededor para poder no comprender pero si navegar la complejidad del mundo que hemos creado hoy.
Leonor Ruiz
Estrategia e innovación en Soulsight
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