Seguramente a lo largo de nuestra vida profesional nos hemos preguntando un millar de veces por qué las cosas no han sucedido tal y como las habíamos planteado. Ideas brillantes que se diluyen como una gota de agua en el mar. Lo inmediato es hallar respuesta en aquellos factores externos que han boicoteado nuestras expectativas: la falta de recursos, un mal momento económico, la falta de motivación de nuestros empleados, etc.… fuera siempre encontraremos razones suficientes.
Cambiemos de foco y en vez de echar balones fuera, miremos hacia nosotros mismos. La mayoría de las veces cuando una idea nueva florece colapsa directamente con un ecosistema de profundas creencias y representaciones del mundo que coloquialmente llamamos cultura. La cultura a grandes rasgos no es más que una acumulación histórica de modelos mentales; y que al igual que nos sirve para entender el mundo, también nos limita sus coordenadas de acción.
Durante un discurso en la Cámara de los Comunes Winston Churchill dijo: “nosotros damos forma a nuestros edificios y después nuestros edificios nos dan forma a nosotros.” Al mismo tiempo que nosotros creamos nuestros modelos mentales, los modelos mentales modelan nuestro pensamiento. Peter Senge entiende que los modelos mentales son imágenes o relatos sobre el mundo que conviven en el pensamiento, pero sin ellos no seríamos capaces de enfrentarnos a nuestro entorno “real”. Nuestra observación del mundo es relativa, porque raras veces el ojo ve lo que mira y de igual modo, nuestra expresión del mundo es limitada, porque raras veces las palabras significan lo que se quiere decir. Así pues, parece que estamos enredados en un gran malentendido.
La cultura a grandes rasgos no es más que una acumulación histórica de modelos mentales; y que al igual que nos sirve para entender el mundo, también nos limita sus coordenadas de acción.
Desde la poesía, Ingeborg Bachmann nos cuenta cómo las palabras sólo arrastrarán a otras palabras en un mundo que quiere estar dicho ya. De esta forma, parece que la incapacidad para apreciar el malentendido conspira contra nuestros esfuerzos de llegar a un consenso universal. El conocimiento encierra la paradoja de que todo lo que creemos cierto es necesariamente producido por nuestras propias creencias. “No son las cosas las que preocupan a los seres humanos, sino sus ideas acerca de las cosas” decía el filósofo griego Epicteto. Cada uno de nosotros entiende el mundo desde su propio universo de verdades absolutas, así pues, nuestras propias narrativas del mundo rara vez son completamente ciertas o falsas; todas ellas son útiles en mayor o menor medida, dependiendo de las ideas que transmitan y de las cuestiones que provoquen. La pensadora y escritora Estrella de Diego nos incita a abrazar el malentendido como cómplice del entendimiento. Para la autora, el malentendido genera el espacio de negociación de los significados. Un terreno de nadie, neutral y no polarizado, dónde la posibilidad es posible.
Las organizaciones son una gran acumulación de decisiones humanas, enredadas en diferentes modelos mentales, que se han ido forjado a lo largo del tiempo. De esta forma, se constituyen como un conjunto de creencias, valores, estrategias, normas, reglas para entenderse bajo el amparo de una visión simplificada de la realidad, igualmente necesaria para interactuar con su entorno. La cultura de las compañías comúnmente se entiende cómo la forma como se han venido realizando y se hacen las cosas y de qué manera se van a seguir haciendo. Cuando los mismos modelos mentales se retroalimentan constantemente, terminan por ser imprecisos e inadecuados para afrontar una situación de cambio exógena. ¿Es posible abrazar el malentendido para ser más resilientes en un mundo de constante transformación?
1Argyris, C. 1982. Reasoning, Learning, and Action: Individual and Organizational. San Francisco: Jossey-Bass.
2Ingeborg Bachmann: Últimos poemas, Hiperión, trad. Cecilia Dreymüller y Concha García, Madrid, 1999. Fragmento del poema Vosotras Palabras: “La palabra / sólo arrastrará / otras palabras, / la frase otras frases. / El mundo así quiere, / definitivamente, / imponerse, / quiere estar dicho ya.”
Esther Achaerandio
Estrategia e Innovación en Soulsight
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