Los futuros empleados no quieren trabajar en cualquier sitio y buscan no solo estabilidad y pasta sino que, además, quieren sentirse identificados con la compañía en la que van a trabajar.
El trabajo forma parte de nuestra vida, pertenece a nuestro día a día y es la relación amor odio que más dura a lo largo de la historia. Siempre parece motivo de queja hasta que dejas de tenerlo, entonces sí es un problema. Con 4,5 millones de parados en España, nos situamos a la cola de los países europeos y esta situación nos hace apreciarlo y verlo con otros ojos.
El trabajo se planteaba antes como una carrera para alcanzar una meta. Esta carrera empezaba en el instituto, donde tus notas ya podían hacer peligrar ese futuro dorado de carrera y curro. Eso nos contaban. Pasamos por varias épocas y con diferentes tendencias: trabajar en la misma compañía durante 20 años, dar un pelotazo para luego relajar, el workaholic de los yuppies, los garajes de las puntocom, la súper especialización, etc.
¿Y ahora qué? ¿Qué está pasando?
Nos encontramos en un mundo diverso donde las personas tienen más poder que nunca y no miran al gobierno o a la corporación para pedir permiso, sino que se adelantan a cualquier institución establecida. En los curros pasa lo mismo, las compañías intentan avanzar y adelantarse a las diferentes situaciones y adaptarse a las nuevas tendencias que piden algo más que dinero (que también).
Los departamentos de RR.HH. están viviendo uno de los procesos más rupturistas a los que se han enfrentado y entran en un proyecto apasionante: rediseñar las empresas del siglo XX para los inicios de un siglo XXI que pinta bien.
El mundo es pequeño y gracias a las nuevas tecnologías las empresas pueden conocer a sus empleados mucho más que antes, pero al revés también. Los futuros empleados no quieren trabajar en cualquier sitio y buscan no solo estabilidad y pasta sino que, además, quieren sentirse identificados con la compañía en la que van a trabajar.
Las empresas de reciente creación nacen, por lo general, con una naturaleza distinta. Tienen rasgos característicos que la cultura digital marca. Son más planas, transparentes, tienen su porqué muy bien definido y buscan a trabajadores implicados y apasionados.
Las grandes corporaciones se están dando cuenta del reto que se les pone por delante al encontrarse con una situación de mercado que les exige ser mas ágiles y trabajar de una manera diferente. La necesidad de trabajar con metodologías ágiles, pensamiento divergente y puntos de vista más humanistas no hacen solo que se marque una política de contratación diferente, sino que debe desencadenar un cambio dentro de la compañía que transforme y potencie los talentos internos.
Tenemos que entender que ya no trabajaremos toda la vida en la misma compañía y eso es bueno. Seremos mejores profesionales y útiles para diferentes sectores.
Se necesita transformar trabajadores en todos los niveles. Para este cambio, podemos apoyarnos en los perfiles más interesantes, los changemakers, personas que se cuestionan el statu quo y están dispuestos a arriesgar y salirse de su zona de confort. Estos perfiles están muy cotizados ya que de momento son escasos porque tanto el sistema educativo, como el empresarial, se fundamentaba en “ejecuta qué piensa el jefe”. Esto, hoy por hoy, no es viable, se necesitan pensadores en todos los niveles para poder mejorar los sistemas e identificar nuevas formas de hacer las cosas.
Tenemos que entender que ya no trabajaremos toda la vida en la misma compañía y eso es bueno. Seremos mejores profesionales y útiles para diferentes sectores. Por eso cada vez se verán más empleados parciales o autónomos que permitan dar la flexibilidad que las empresas necesitan, y porque, por otro lado, los empleados también quieren. Esto ademas nos hará avanzar en las políticas de protección del autónomo o del pluriempleo que hoy por hoy son devastadoras y lo único que consiguen es alimentar la economía sumergida.

Otro de los aprendizajes que nos dejan estos años de crisis es que no todo vale. Esta es una crisis de valores y la relación empleado/trabajo/compañía se tiene que tratar como una relación personal. Conocerse y hablar mucho para encontrar una sintonía perfecta entre la función y la persona.
Las formas de trabajo como tales están cambiando principalmente por dos motivos. Uno es la tecnología y los medios que disponemos para estar sin estar, ir más rápido, comunicarnos, etc., además de generar una infinidad de nuevos puestos en las compañías, nuevas formaciones, etc. Y, por otro lado, las necesidades que representa el folio en blanco al que nos enfrentamos, el futuro. Este último motivo marca cambios más profundos y complejos porque no es cuestión de hacer lo mismo sino más rápido, fácil, cómodo. Se trata de no hacer lo mismo: grupos multidisciplinares, acuerdos con otros sectores, presencia del usuario, prototipos rápidos, nuevos KPIs, etc. Estas nuevas formas de realizar nuestras tareas permiten no solo mejorar la productividad sino conseguir una nueva visión de los empleados en un entorno más controlado. Contar con un marco y un proyecto para iniciar una nueva forma de trabajo permite a las personas y a las compañías gestionar el cambio de una manera mejor y más segura.
Cada vez son más las empresas que ponen a trabajar a parte de sus empleados en equipos multidisciplinares con proyectos concretos y acotados que se convierten en equipos de alto rendimiento, permitiendo a la empresa ser mucho más flexible en sus retos estratégicos y a los empleados estar motivados más tiempo, evitando situaciones de hastío o confort mal entendido.
Nos dijeron que el trabajo tenía una meta: triunfar. Hoy no es cuestión de alcanzar una meta u otra, es cuestión de disfrutar del camino con lo que haces y sentirte orgulloso de ello. Esto es aspiracional y complejo pero será lo que nos demanden los nuevos talentos.
Esta situación no se prevé como eterna, hay que pensar que todos los nativos digitales están saliendo al mercado laboral y pronto las transformaciones en las compañías habrán acabado, al menos de las que hablamos hoy en día.
Enrique Ricart
Estrategia e Innovación en Soulsight
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