Por todos es conocido el movimiento migratorio del entorno rural a las ciudades, y más aún en los países con un mayor desarrollo y evolución donde la población urbana gira ya en torno al 80%, aspecto que ha llevado a que estas ciudades se conviertan en megaciudades que irremediablemente van a seguir creciendo, con la lógica consecuencia de una sobrepoblación.
La sobrepoblación presenta problemas estructurales de contaminación, al producir más de lo que el ambiente puede absorber; de escasez, al necesitar más de lo que el medio puede aportar; y problemas evolutivos, al necesitar crear futuro y aportar valor a los ciudadanos.
Ante estas problemáticas hay tres grandes tendencias en las que la mayoría de las megaciudades están trabajando: ⁃ En el diseño de ciudades inteligentes basadas en la tecnología de la información para solucionar problemas estructurales. ⁃ En definir y asumir un rol como ciudad para ser referencia, que va desde la ciudad creativa e innovadora, a la verde, tecnológica… para así solucionar los problemas evolutivos y de creación de valor para el ciudadano. ⁃ Y, por último, en contar con la participación ciudadana para solventar los dos puntos anteriores.

En una era digital donde el acceso se ha desgeolocalizado, ¿por qué queremos seguir hacinados en las ciudades?
Y aquí surgen mis dudas, ¿son estas grandes problemáticas las que les preocupan y necesitan los ciudadanos? ¿Se ven capacitados para afrontarlas? ¿O necesitan cosas más accesibles y cercanas a su día a día?
Así que para profundizar seguí la tendencia de «participación ciudadana», eso sí, huyendo de las macroencuestas que se realizan desde el poder público y que revelan de nuevo que lo que importa al ciudadano es el empleo, acceso a servicios, tráfico… para centrarme en conversaciones abiertas y distendidas alrededor de una café junto a los propios ciudadanos, que lo que han hecho es arrojar nuevas preguntas y caminos a explorar.
¿Está la ciudad pensada para los ciudadanos o para la economía?
En una era digital donde el acceso se ha desgeolocalizado, ¿por qué queremos seguir hacinados en las ciudades?
La clave está en los propios ciudadanos, en la gente que habita las ciudades, en el entorno social y diverso que crean y que mantiene viva a la ciudad, y si a esto sumamos las posibilidades que ofrece la ciudad para que esto suceda es claro el porqué se es adicto a la urbe.
Por lo que el gran reto de las ciudades es adaptarse a cada ciudadano en cada momento, a un ciudadano camaleónico que cambia cada día, caótico, ecológico, padre con niños, nocturno, relajado, cultureta… para que así la ciudad pase a ser un lugar diseñado para disfrutar y no para ser esclavo de ella.
¿Está diseñada tu ciudad para ser disfrutada?
Eduardo Beotas
Estrategia e Innovación en Soulsight
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