La tecnología e internet han permitido que hoy veamos nuevos modelos de negocio como Health Keeper, un servicio de salud que pretende romper el patrón de la industria. Centrarse en el usuario cuando esta sano, en vez de en el paciente. Un modelo que trabaja en la prevención y en mejorar la calidad de vida de las personas.
Health Keeper, promueve el bienestar a través de un entrenador personal que llevas en tu bolsillo y un contacto durante 24h con un doctor. De todo esto puedes disfrutar sin necesidad de contratar un seguro, allá donde estés, y por supuesto sin pagar un duro, única y exclusivamente bajándote una app gratuita. Cuanto más te cuidas más beneficios tienes, y en el momento de la verdad sólo pagas por lo que usas.
Pero todo esto es posible, porque de forma voluntaria tu accedes a compartir tus datos, para que Health Keeper sepa como te estás cuidando. Parece un trato justo, siempre que esa información se utilice con dicho objetivo. De ahí la transparencia y la importancia con que, en este caso, te explican como utilizarán dicha información.
Empezamos a ser conscientes de que nuestra información vale mucho más que su peso en oro. Información que vamos dejando sin darnos cuenta, cada vez que hacemos una búsqueda en google, cada vez que compartimos un twitt, un post o un comentario en facebook.
Aquí se presenta uno de los principales dilemas morales de este nueva era, las nuevas decisiones que deberán tomar sus responsables y la falta de conocimiento de las posibles consecuencias. ¿Sabemos realmente lo que hacen las compañías con nuestra información?, ¿cómo la protegen?, ¿si la venden?, ¿si realmente están cumpliendo con lo que nos dicen?.
Parece que tiene sentido pensar que la famosa “transformación digital” a la que se están enfrentando multitud de compañías, pasa por cambios de paradigmas tecnológicos, sociales y necesariamente morales. Los productos, servicios o soluciones de esta nueva era, a parte de responder a necesidades reales, de hacernos la vida más fácil, tienen que ser éticos, ser ejemplos de comportamientos responsables.
Me temo que este punto, el de la ética, no está en la agenda de muchos CEOs.
Me da la sensación de que no son conscientes, todavía, del enorme valor y poder de disrupción que puede aportar a sus negocios.
La banca es otro sector que debido al deterioro brutal de su imagen empieza a ver los beneficios de comportarse de manera ética. La Alianza global por una banca con valores (GABV) es una red independiente de bancos que promueven una forma distinta de hacer banca. Entre ellos encontramos ejemplos como Triodos Bank y Vancity, que entre otras cosas promueven el desarrollo de las comunidades en las que operan, actuando de forma responsable.
Su filosofía financiera, a parte de promover un comportamiento financiero acorde a nuestra realidad y necesidades aboga por la responsabilidad a la hora de consumir como usuarios, “nuestro consumo modela nuestro mundo”.
En este sentido, promueven iniciativas como “el cash mob” una experiencia para que sus participantes se sientan en mayor medida parte del barrio o de la comunidad en el que residen. Algo con, como mínimo, un efecto positivo. El aumento de la conciencia sobre la importancia del consumo cotidiano en nuestro entorno más inmediato.
Y es que este cambio que estamos viviendo no deja de ser una respuesta a la información que comentábamos al principio. Las compañías saben más de nosotros, pero nosotros sabemos más de las compañías. Ya no basta con que diseñen bien, tienen que diseñar haciendo el bien. Y eso significa incorporar la “ética” como core de su estrategia de negocio.
Carmen Bustos
Socia Fundadora de Soulsight
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