No se puede venir a hablar del futuro desde un formato del pasado.
Hace dieciocho años, casi dos décadas, tuve la oportunidad de ir a una charla en la misma ciudad, impartida por un científico de IBM, Jean Paul Jacob. Recuerdo que, como en ésta, estaba llena de personas del mundo corporativo.
Ya entonces nos hablaron de las impresoras 3D, de la inteligencia artificial, del internet de las cosas… Me acuerdo perfectamente de la “nevera conectada”. Recuerdo que, en aquella ocasión, sentí estar viviendo por unas horas en otro mundo, en una realidad paralela, y “flipar” literalmente con lo que nos contaba Jean Paul.
También entonces se puso de manifiesto que la “tecnología” no era la solución, sino un medio. Se habló de la rápida depreciación, de la futura democratización de los costes, y también entonces se habló de cómo esa tecnología sólo triunfaría cuando resolviera un problema de la sociedad y fuera accesible.

Dieciocho años más tarde, esperaba ansiosa escuchar algo que me volara la cabeza, imaginaba que salir de mi día a día y acercarme de nuevo a ese paraíso llamado “futuro” iba a ser una experiencia reveladora.
Pero cuál ha sido mi sorpresa al vivir un déjà vu. Después de tres días, sentada en el teatro de la Maestranza, escuchando presentación tras presentación, lo único que me he encontrado es con un contenido repetitivo, flojo y poco inspirador, ilustrado por ejemplos de terceros y slides cargadas de portadas de libros sobre cómo hacer negocios en el siglo XXI.
Comparto 100% que nunca en la historia de la humanidad hemos tenido tantas oportunidades para mejorar la vida de un mundo repleto de injusticias y desequilibrio. De desafiar al fin y al cabo al statu quo.
Si nos olvidamos de las personas hemos perdido lo más importante, el verdadero motor del cambio.

Y que el “medio” sin duda es la tecnología. Pero creo que, si nos olvidamos de las personas, hemos perdido lo más importante. El verdadero motor del cambio.
Me han sobrado muchas gráficas del “crecimiento exponencial” y me han faltado muchas gráficas del “impacto en la vida de éstas”.
Se hablaban de los grandes retos sociales, el hambre, la pobreza, el agua, la energía… y se hacía en un tono poco revolucionario, casi complaciente. Mostrando las posibles soluciones desde la timidez de quien no quiere contrariar al que tiene enfrente.
Sinceramente, no encuentro una mejor excusa para desafiar a la audiencia, en su inmensa mayoría representada por altos directivos, que un evento de esta naturaleza. Eso sí, con un tono muchísimo más retador.
Si el verdadero sentido de la innovación no es acabar con estas injusticias, ¿qué sentido tiene? Entonces, ¿por qué no provocar a aquellos que tienen el poder?, ¿a los que toman las decisiones? Sobre todo después de lo que ha pasado recientemente tanto con el caso de Uber como el de Tesla.

Impactar en la vida de 1 billón de personas a través de la tecnología para resolver los grandes desafíos sociales es el propósito de “Singularity University”, y ese fue el motivo por el que decidí venir al evento. Por el impacto en la vida de las personas. Es ambicioso y desafiante. Sinceramente, me gustaría formar parte de un colectivo con este propósito.
Pero me he llevado un chasco, la verdad, mi principal conclusión es que no se puede venir a hablar del futuro desde un formato del pasado. No se puede hablar de impacto desde un escenario. Es una paradoja que quien te esté hablando de tecnología, acceso y generosidad, diseñe unas jornadas sin pensar en el usuario, nosotros, y lo haga para hacer “business as usual”.
Tres días dan para mucha reflexión y para mucha acción. Más de mil personas con un mismo propósito, trabajando conectadas para aportar ideas, eso sí que hubiera sido una experiencia realmente “exponencial”.
Me temo que el objetivo que se persigue para vivir este tipo de experiencia es que vayas a Silicon Valley, y la verdad es que tenía ganas de ir en diciembre, pero ahora, sinceramente, tengo muchas dudas. Es importante predicar con el ejemplo, que tu propuesta de valor sea consistente. Y en este caso, para mí, no lo ha sido.
Carmen Bustos
Socia fundadora de Soulsight
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