La palabra “tendencia” es una de esas pobres palabras que en sectores como el Marketing y la investigación se ha convertido en sinónimo de modernidad, futuro y cambios que se presentan en la vida, para distintos sectores y generalmente en periodos de un año.
Al igual que muchas otras palabras de nuestro lenguaje, esta también ha sufrido una amplia prostitución al generalizar la “tendencia” con situaciones y matices que se viven en el día a día y que son parte de la evolución natural de las sociedades, las personas, los barrios o las ciudades. Por ejemplo: una tendencia tal cual la entendemos hoy es la inminente aparición de vehículos de movilidad eléctrica.
El factor tiempo es importante ya que es una de las variables para determinar si hablamos de una “tendencia” o es algo efímero que ha durado un periodo de tiempo relativamente corto.
Sin embargo, no todo lo que aparece como “nuevo” es una tendencia. El significado de tendencia como tal es: “A general direction in which something is developing or changing.” — Wikipedia. Dicho esto, ese “something” ya existe y está modificándose, pero puede también dejar de existir.
Por eso cuando hablamos de tendencias, todos hablamos de lo mismo. Porque son cosas que ya existen, que se ven, que solamente se necesita observar para descubrirlas, darle un “thinking” y traducirlas en tu idioma de marca. Por eso las “tendencias” que existen hoy en día dicen lo mismo… porque hablan de cosas que ya existen, que ya se han detectado, y lo único que ocurre es que a ese hecho “mostrado” (o tendencia) se le pone una capa de interpretación y de storytelling para hacerlo diferente, pero en el fondo se habla de lo mismo.
Sin embargo todas las tendencias contienen “lugares mal iluminados”, con esto quiero decir que lo realmente diferencial es poder ser capaces de observar dentro de esa tendencia o alrededor de ella para detectar qué cosas no se están mirando, o lo que desde Soulsight llamamos detectar “lugares mal iluminados”; es ahí donde vamos a encontrar los Porqués en lugar de los Qué.
Cuando aparece una tendencia, significa que ya existe. Una vez que es tendencia ya existe. Lo interesante de lo no iluminado es que aunque esté allí, todavía no ha nacido para el mundo.
En lo “no iluminado” es donde reside la profundidad del entendimiento de lo que pasa hoy, es donde vamos a completar realmente el conocimiento de la realidad, significa adentrarse a la capa más profunda y oscura del océano para descubrir todas las cosas que no hemos descubierto aún. En lo “no iluminado” podemos construir un discurso realmente diferente. Atender a oportunidades únicas y obtener un contenido original, notorio y clave.
¿Todas las tendencias tienen un lugar no iluminado? Para saberlo hay que entrar y explorar.
¿Cómo adentrarse en lo “no iluminado”?
Los sitios con poca luz generalmente dan miedo, vértigo o desconfianza.
Cuando entras en un lugar no iluminado tienes que abrir más los ojos. Agudizar el resto de sentidos que no son la vista para ser capaz de oler, sentir, escuchar y encontrar cosas que no habías descubierto antes. Cuando entras en un lugar no iluminado, tienes cuidado de dónde pisas, pero cuando pisas, pisas bien para ir buscando y marcando tu propio camino. Cuando entras en un lugar no iluminado, las formas adquieren una perspectiva diferente a si estuvieran totalmente iluminadas.
Explorar en lugar de observar, esa es la diferencia entre seguir una tendencia y descubrir algo mal iluminado. En ello radica el saber diferenciar una cosa de la otra. En la inmersión. En saber mirar con todos los sentidos. En realmente mirar en donde nadie ha mirado y vivirlo.
Porque cuando hay poca luz, los sentidos se despiertan y la imaginación empieza a formar parte de un proceso racional de conocimiento que a día de hoy se tiene por separado.

Leonor Ruiz
Estrategia e innovación en Soulsight
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