Las teorías sobre liderazgo han estado presentes desde hace varios siglos. Empezando por el diálogo de Platon sobre el liderazgo de la república donde exponía ”la pena más pesada por negarse a gobernar es ser gobernado por alguien inferior a ti mismo”. Pasando por la teoría del “Gran Hombre” que se le atribuye al historiador y ensayista inglés Thomas Carlyle (1840), quién tenía la convicción de que los líderes nacen, no se hacen y que sólo las personas con las características innatas podían ejercer su rol cuando se necesitase, hasta la teoría de Lewin (1939) quién definió tres estilos de liderazgo organizacional, autocrático, democrático y laissez-faire. ¡Qué tiempos aquellos!
Afortunadamente, desde entonces, el concepto ha evolucionado muchísimo. Hoy en cualquier librería podemos encontrar millones de best sellers que nos intentan inspirar con enfoques mucho más contemporáneos y útiles para aquellos que creemos que el éxito de un proyecto tiene que ver, en gran medida, con el estilo de liderazgo que se ejerce.
La mayoría de los líderes de hoy en día, por mucho que lean, no inspiran, no conectan, no transmiten confianza… y lo que es peor, no tienen las capacidades para navegar en la complejidad.
Sin embargo, no deja de ser curioso que sea la práctica la que se hace difícil. La mayoría de los líderes de hoy en día, por mucho que lean, no inspiran, no conectan, no transmiten confianza… y lo que es peor, no tienen las capacidades para navegar en la complejidad.
Durante los últimos años han cambiado infinidad de cosas, no sólo desde el punto de vista tecnológico, sino también en el campo de las relaciones humanas, y en el cómo construirlas, cuidarlas y potenciarlas. Paradójicamente la máquina y el sistema productivo heredado de la Revolución Industrial, ha terminado dando paso y prioridad a las personas y al caos.
Nos enfrentamos a nuevos desafíos, que no sólo requieren creatividad e innovación en las soluciones, también lo necesitan en la gestión, en la capacidad de trabajar en equipo, de colaborar, en definitiva de liderar proyectos con enfoques más humanos y creativos.
Los líderes de hoy en día tienen que tener capacidades para entender los cambios sociales, para observar y entender los nuevos contextos, porque sólo así conseguirán conectar el viejo mundo con el nuevo. Necesitan liderar con creatividad.
El liderazgo creativo, es una filosofía y una manera de hacer las cosas. Nos ayuda a abrazar el cambio, la incertidumbre, y encontrar oportunidades donde otros no las habían visto. No se centra en las tareas y en la ejecución de las mismas, algo que equivocadamente y en pleno siglo XXI muchos de nosotros sigue pensando que es liderar. Se centra en las personas, en sacar lo mejor de ellas, en inspirar y crear entornos de aprendizaje para que el equipo llegue a nuevos planteamientos.
El liderazgo que necesitamos hoy en día, necesita de un propósito profundamente generoso, un estilo que reconozca conscientemente la importancia de valores morales más elevados, y que ayude a poner en valor y potenciar la creatividad de todos los empleados que forman nuestra compañía. Hoy liderazgo y creatividad van más juntos que nunca. Un estilo que nos ayudará a ser más inclusivos, idealistas, empáticos, y lo más importante, nos ayudará a buscar un impacto concreto y real en todo lo que hagamos. Haciéndonos sentir a todos parte del resultado. ¿Por si no, en qué consiste el liderazgo?
Carmen Bustos
Socia fundadora de Soulsight
@CarmenBustos
www.soulsight.es
Si estás interesado en conocer mejor lo que hacemos, ponte en contacto a través de info@soulsight.es y estaremos encantados de contártelo.