El pasado 1 de Febrero asistí a una conferencia del conocido evangelista de Machintosh en la época de los 80, Guy Kawasaki, en Madrid. El objetivo de la ponencia era presentar su libro “El arte de los negocios 2.0”. Una recopilación de consejos para aquellos que quieren iniciar la aventura de la emprendeduría. Los diez puntos clave que el famoso gurú abordó en su presentación, apenas llamaron mi atención a excepción de un cometario: “Las mujeres son mejores evaluando los modelos de negocio que los hombres, porque los hombres siempre quieren matar cosas”, dijo Kawasaki. “Los hombres matan a las plantas, animales, personas, empresas, productos y servicios. Así que, cuando se le pregunta a un hombre si un modelo de negocio o producto es una buena idea, el hombre siempre dicen sí” añadió. De camino a casa no paraba de rondarme en la cabeza dicha afirmación … “es mejor preguntar a las mujeres”. Y por alguna extraña razón recordé un antiguo debate en la historia de la antropología del genero.
En 1968, Washburn y Lancaster desarrollaron, entre otros autores, la famosa “teoría del hombre cazador” que viene a ser la respuesta fundacional a la supremacía del hombre frente al resto de los seres vivos. La teoría viene a justificar que gracias a las labores de planificación, de cooperación y de comunicación, así como, la construcción de los primeros objetos artísticos, que implica el desarrollo de la practica de la caza de los grandes animales; el cerebro humano pudo desarrollarse de forma diferencial; lo cual además, también significaba la primera teoría de división social del trabajo por género. Si los hombres cazaban, ¿qué hacían las mujeres? Estos antropólogos daban por supuesto que las mujeres permanecían en el campamento base, ocupadas de las tareas de recolección y crianza, actividades que no requerían de gran esfuerzo cultural y que se llevaban a cabo de forma natural.
“Las mujeres son mejores evaluando los modelos de negocio que los hombres, porque los hombres siempre quieren matar cosas”
No es de extrañar, que surgieran replicas feministas al respecto. Sally Linton en su articulo “La mujer recolectora: sesgos machistas en Antropología”, desmonta la famosa teoría del “hombre cazador” argumentando que la recolección fue clave para la subsistencia de la especia humana. Desde su punto de vista, las mujeres conseguían por sí mismas suficiente cantidad de alimento como para abastecer a la totalidad de la comunidad, ya que la recolección en estas sociedades suponía ser la mayor parte de la dieta ante la escasez de carne roja. Además, subraya que las labores de recolección implicaban, un gran numero de conocimientos diversos: geográficos, climáticos, botánicos, grandes cualidades organizativas y colaborativas; pero sobre todo significaba la capacidad de transmisión cultural, es decir, la didáctica que permitía a las futuras generaciones garantizar la supervivencia de la comunidad. Una lógica sustentada por la gran variad de artículos encontrados desde la paleontología que obedecen a que los primeros artefactos desarrollados son aquellos de los cuales las mujeres se servían para cocinar o transportar a su bebé. Para la autora, el incremento del tamaño del tamaño del cerebro y la aparición del lenguaje tuvieron que ser anteriores al desarrollo de la caza mayor, ya que la caza de los grandes animales es posterior a la recolección, y no seria de extrañar que estas actividades fuesen las primeras que exijan las primeras innovaciones técnicas.
No es mi intención encontrar la verdad sobre el “hombre cazador y la mujer recolectora” Las diferentes versiones que nos contamos del mundo rara vez son completamente ciertas o completamente falsas; pero todas ellas son útiles en mayor o menor medida, dependiendo de las ideas que transmitan y de las preguntas que nos provoquen. Si Kawasaki tiene razón “el hombre caza y la mujer recolecta” ¿qué significado tiene todo esto dentro del liderazgo femenino? Y al margen de una cuestión de género ¿qué significa ser líderes recolectores en nuestro contexto actual?
Esther Achaerandio
Estrategia e Innovación en Soulsight
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