Reconozcámoslo, vivimos al límite. Al límite del tiempo, en una constante contrarreloj con el devenir del día y de agendas cargadas con múltiples quehaceres. Al límite del pensamiento, donde tenemos tantísima información que no podemos asimilar y digerir, con el correspondiente sentimiento de frustración que esto conlleva, por no llegar y no poder estar a la altura de la actualidad tan exigente. Al límite de la emoción, donde todo nos afecta, porque conectamos con lo bueno y lo malo de una manera más activa y profunda.
¿Qué pasa si trasladamos todo esto a nuestro entorno laboral? Pues que se sobredimensiona, alcanzando tal grado, que en muchos casos nos vemos desbordados, desmotivados y nos hace soñar con paraísos remotos que son totalmente opuestos a la realidad en la que vivimos. Ahí, en esta necesidad de liberación, de bienestar y de apaciguamiento surge la figura del Chief Happiness Officer (CHO) cuyo objetivo se centra en crear un ambiente de mayor bienestar y felicidad en el entorno laboral.
Con el nacimiento de las startups se abrió una puerta muy interesante a una manera de trabajar diferente, se abrió la puerta de la felicidad laboral, del crear y retarse a sí mismos en un entorno de trabajo mucho más idílico. Este modelo de negocio se está trasladando a las grandes organizaciones, que ahora tienden hacia una mirada mucho más abierta y humana, aterrizando así el puesto de CHO, que se abre a la escucha de las necesidades del empleado y que trata de mantener ese buen ambiente que impregne de manera sutil o, porque no, explícita, el día a día de los trabajadores.
Esta figura tiene repercusión directa en la retención del talento dentro de la empresa y de la extinción del absentismo laboral de manera natural.
Si eres una organización del siglo XXI que tratas de estar a la altura de las circunstancias y que además apuestas por crear un impacto positivo en la sociedad, a través de la mejora de la calidad de vida de las personas, de tus empleados, de tus clientes, del entorno, es indiscutible que esta figura de reciente creación puede hacer que la atmósfera laboral sea mucho más apetecible y saludable. Promovamos la creación de estos nuevos puestos que bien podríamos definir como “el ángel de la guardia laboral”, que se ocupa de detectar cuándo hay frustración y falta de apoyo y que da valor a cada miembro del equipo, transmitiendo la voz del mismo.
¿Qué pasaría si tu empresa contrata a un o una CHO? Esta figura tiene repercusión directa en la retención del talento dentro de la empresa y de la extinción del absentismo laboral de manera natural. El simple hecho de que una organización dé lugar a un puesto de tales características demuestra que va mucho más allá de los intereses meramente productivos y económicos. Sin duda, merece la pena, al menos, hacer la prueba.
Susana Barredo
CHO en Soulsight
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