La creatividad siempre ha sido clave en una industria cuyo último objetivo, al fin y al cabo, es hacer reír a la gente, sorprenderla, relajarla.
Hoy en día, esa creatividad pasa a ser experimental, haciendo que el usuario viva casi de verdad la realidad que se ha diseñado. Y todo esto es posible gracias a la tecnología.
Desde unas gafas de realidad virtual, o una cámara pegada a tu casco mientras montas en bici, el ocio parece amplificarse, para que podamos vivir con mayor intensidad todo lo que hacemos.
Aunque a la industria del entretenimiento todavía le queda un montón por hacer, ya empiezan a haber muchos ejemplos de cómo se deben repensar desde los modelos de negocio y, por supuesto y no menos importante, las relaciones con su público.
Interestellar, la última película protagonizada por Matthew McConaughey, es una aventura intergaláctica que sirve de excusa perfecta para que el espectador pueda conocer mejor la galaxia de una forma digital.
Mientras los protagonistas están en la nave espacial metidos en una pantalla, en algunas salas de USA y UK, gracias a una silla de gravedad cero y a unos auriculares, el espectador puede acceder a una experiencia interactiva y ver cómo es la nave espacial Endurance, viviendo exactamente la misma experiencia que viviría un astronauta en el espacio.
Y todo gracias a la tecnología Oculus RIft, un casco de realidad virtual, diseñado para que se pueda disfrutar de este tipo de experiencias.

Pero la tecnología no sólo nos va a ayudar a vivir nuevas experiencias, también va a conseguir que las que ya vivimos tengan más valor.
¿Te imaginas pagar por lo que te ries?, ¿si realmente has disfrutado? Esta es la iniciativa de McCann Cyranos que se ha unido a Teatreneu de Barcelona, utilizando una tecnología que permite detectar lo que te ríes durante una comedia, para pagar sólo en función de cómo te lo hayas pasado.
Entras de forma gratuita, y la tecnología reconoce la expresión de tu cara, cada sonrisa cuenta y como máximo pagarás 29,99 €… parece justo ¿no?
Este nuevo modelo de negocio, a parte de conseguir que el usuario sienta que la relación es mucho más equilibrada, también favorece económicamente una industria que se ha visto absolutamente perjudicada por el incremento del IVA.
El teatro es otro ejemplo que de cómo poder renovarse para atraer a un público más joven seducido por otros estímulos.
Algunas salas de Los Ángeles y Broadway son un ejemplo de ofrecer los denominados asientos “tweets,” para que los espectadores puedan twittear durante la obra con el backstage, y con los actores, consiguiendo una participación que sin duda les ayudará a promocionar la obra, y a conseguir otro tipo de interacción con este público.
Todo, absolutamente todo, tiene que ser repensado. Y es que todavía nos queda muchísimo por ver y por reinventar. La tecnología nos da las posibilidades, pero de nuevo tenemos que pensar en seguir sorprendiendo a los usuarios y ser creativos en la forma de ofrecer experiencias únicas y de valor. Al final, ellos son los que pagan la fiesta.
Carmen Bustos
Socia fundadora de Soulsight
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