Nuestra especie se enfrenta a límites biológicos, ecológicos, económicos y sociales a los que no se había enfrentado antes: Una población envejecida, sistemas públicos de salud insostenibles, pandemias y enfermedades crónicas, desabastecimiento, crisis económicas periódicas, polarización, soledad… Lo cierto es que llegamos al final del día agotados física y psíquicamente condicionados por un entorno hostil, que exige atención continua y movimiento permanente.
Si echamos un vistazo rápido a las últimas tendencias en salud, descubrimos un mundo de superalimentos, activistas de comida “real”, entrenadores personales online, sensores biométricos, mindfullness, cosmética detox, fármacos personalizados, chequeos médicos periódicos … Sin analizar demasiado las causas de toda esta oferta, hemos decidido llamarlo “prevención” y añadimos, positivizando, que es mejor prevenir que curar.
Conectando ambos fenómenos, más bien parece que en un entorno cada vez más hostil, necesitamos sentirnos fuertes y estar preparados para un devenir incierto y potencialmente desfavorable. En realidad, la prevención es nuestra manera de compensar la hostilidad del entorno. Esto no afecta solo a las personas, también a las empresas. Ambos compensan los efectos negativos que provoca su forma de relacionarse con el mundo. Un ejecutivo hace running para compensar una vida sedentaria e intensa, una empresa de VTC planta arboles para compensar el CO2 de sus viajes.
Pero no todas los humanos viven en entornos hostiles. De igual forma que un entorno puede promover modos de vida negativos para el planeta y la salud, existen otros que favorecen todo lo contrario. En estos lugares nuestro comportamiento es diferente. El entorno es cuidado y nos cuida. Curiosamente en este tipo de espacios, nos liberamos de la preocupación por la salud y el medioambiente, creamos una relación de dependencia mutua, con todos sus agentes cooperando de múltiples formas, a menudo complejas. Se crean relaciones de interdependencia entre las especies, los recursos, la energía disponible… Es decir, la salud y el bienestar es una propiedad emergente de estos lugares.
En una relación de interdependencia, la prevención desaparece. Por ejemplo, un agricultor no sale a correr. Su modo de vida y su modo de producción, íntimamente ligado a la naturaleza, es diferente. Difícilmente se plateará acelerar el crecimiento de un tomate. En un entorno hostil, sin embargo, es importante disponer de tomates en dos horas con Amazon Prime. Algo que tendremos que compensar más adelante.
Las relaciones tóxicas se producen precisamente porque no hemos definido límites, el crecimiento es exponencial y los recursos son ilimitados. Es decir, abrimos el grifo y sale agua, encendemos el interruptor y hay energía. En un entorno favorable a la vida, los limites están definidos, el crecimiento es orgánico, los recursos son limitados. El agua se acaba si el riego es excesivo o si las lluvias son escasas.
Podríamos hablar por tanto, de dos tipos de relación con el entorno: “de compensación” propios de entornos hostiles y “de interdependencia” propios de entornos favorables.
Este enfoque, nos inspira una estrategia alternativa a la hora de favorecer la salud. Pasar de un modelo de compensación, a un modelo de interdependencia. No es prevención, es curar los espacios que habitamos, conectarnos con ellos. La salud, en el fondo, no es un fenómeno individual, la verdadera salud es un fenómeno complejo y colectivo. Un entorno sano nos libera de la necesidad de compensar lo que destruimos, dentro y fuera de nuestro cuerpo.
¿Pero cómo diseñamos estos lugares? Para empezar, percibiendo el mundo de otra manera. Andreas Weber, ha escrito. — La belleza de las cosas vivas surge del hecho de que son soluciones encarnadas de la existencia-individual-en-conexión”– Hablamos de percepción, belleza y relaciones. Igual que Morandi, pinta el espacio entre las piezas de un bodegón, nosotros debemos prestar más atención a las relaciones entre las cosas. Pensar más en beneficios sistémicos y menos en beneficios individuales o «win-win», cada vez que escucho esto último no puede dejar de pensar que hay un tercero que sale perdiendo.
Manuel Vazquez
Estrategia e innovación en Soulsight