Tiempo para soñar, tiempo para innovar y tiempo para crear cultura.
Uno de los grandes retos en este siglo de digitalización y tecnología, es tener la capacidad de humanizar los negocios porque si algo no se nos puede olvidar es que los negocios están formados por personas. Por eso desde Soulsight, apostamos por combinar disciplinas de humanidades y de los negocios.Pero a veces no resulta evidente entender qué tienen que aportar las humanidades a las empresas actuales, sobre todo cuándo la ola que hay que surfear es la de los datos, la inteligencia artificial y, en 2022, el metaverso (¡por supuesto!)
En el evento de inauguración de la Casa Wander de diciembre, tuvimos la suerte de contar con (mi admirado youtuber) Ernesto Castro en una mesa coloquio en la que conversamos sobre el tiempo en las empresas. Ernesto, que es filósofo, hizo un repaso histórico sobre la concepción del tiempo en la humanidad y su influencia en la evolución del las organizaciones.De aquella conversación, me gustaría rescatar la riqueza de la mirada griega, y humanista, sobre el tiempo.
La palabra tiempo que tiene su origen etimológico en el término en latín tempus, sin embargo el concepto era más rico y complejo si nos remontamos a la Grecia arcaica y a su mitología. El tiempo tenía tres acepciones diferentes relacionadas con tres dioses: Aión, Cronos y Kairós. Y en este entendimiento histórico está uno de los beneficios de abordar nuestros retos de negocio y empresa desde un prisma humanista: nos permite entender la realidad desde una mirada más rica y compleja. Una mirada que aporta una profundidad y matices determinan notablemente el resultado de nuestras decisiones.
Entender el tiempo en el mundo empresarial desde la mirada griega nos permite, entre otras muchas cosas, ponerle un nombre diferente a cosas que antes no lo tenían, y por tanto prestarle más atención y ser capaz de alinear mejor a los equipos.
Las diferencias, pintadas con brocha gorda, son la concepción lineal y cronológica del tiempo (Cronos), frente a la concepción circular y eterna (Aión), y a la del instante temporal (Kairós).
La forma en la qué planificamos a corto, medio o largo plazo y nos ponemos objetivos con deadlines para avanzar y evolucionar como empresa es el manejo que hacemos del Cronos. Toda la revolución agile tiene que ver con ésto: entregar valor al cliente lo antes posible, acelerar los plazos, definir horizontes claros a los que llegar. Y la concepción cronológica es la más similar a nuestro concepto actual del tiempo, sin embargo quedarse sólo con esta dimensión no solo empobrece nuestra relación con la realidad, sino que puede perjudicarnos en la medida en la que no seamos capaces de ver otras cosas que suceden en nuestro contexto, al estar constantemente mirando al futuro y por tanto no conscientes del presente.
Entender el tiempo en el mundo empresarial desde la mirada griega nos permite, entre otras muchas cosas, ponerle un nombre diferente a cosas que antes no lo tenían, y por tanto prestarle más atención y ser capaz de alinear mejor a los equipos.
Hablamos de la capacidad de adaptación, y esto tiene que ver con el Kairós, el tiempo como oportunidad que sucede en un instante concreto, que es impredecible e irrepetible. Es importante no solo pensar en el futuro y a dónde tenemos o queremos llegar, sino de saber leer y escuchar a la sociedad en el presente para actuar en consecuencia. A lo largo de nuestra experiencia trabajando con grandes multinacionales en muchos sectores, nos hemos dado cuenta de que muy pocas empresas tienen la sensibilidad y capacidad para actuar de este modo. La constante preocupación por el Cronos (el futuro, el cumplir los objetivos por los cuales nos van a medir) impide que seamos conscientes de Kariós, que implicaría ver las nuevas oportunidades que surgen en el mercado que podrían ser la semilla perfecta para la tan deseada innovación.
El Aión es el que menos llama la atención quizás porque siempre está ahí, siempre vuelve y se ha rutinizado. Los quarters, los años fiscales, los status semanales, la reunión mensual del comité, la cena de navidad, etc… son aquellos eventos calendarizados que se siempre vuelven… Si nos perdemos uno, habrá otro en el próximo ciclo, por lo que no tenemos la urgencia y exigencia que nos imprimen el Kairós y el Cronos. Pero es el Aión en el que se forja la cultura, ya que son las rutinas, los ritos, los acontecimientos y los comportamientos repetidos en el tiempo los que construyen parte de nuestra cultura empresarial .
Desde Soulsight abordamos cada una de estas acepciones del tiempo desde nuestras líneas de negocio. Es fundamental no segregarse y concebirse como una entidad, pero entender que dependiendo del reto debemos ecualizar una u otra. Por ello, en nuestros proyectos estratégicos ayudamos a las empresas a manejar el Cronos definiendo una visión, ese horizonte que alcanzar y el plan estratégico que nos va a permitir avanzar día a día en esa dirección. Es en los proyectos de negocio e innovación donde ayudamos, a través de nuestra capacidad de mirar y escuchar a la sociedad con sensibilidad, a manejar el Kairós identificando nuevas oportunidades de negocio y potenciando la capacidad de innovar a través de ellas. Y el Aión es el que nos ayuda a diseñar y adaptar las culturas empresariales para hacerlas más resilientes y alineadas con la visión y objetivos de negocio.
Juan Martino
Estrategia e innovación en Soulsight