Si algo he aprendido tras años y proyectos de diseño de nuevos modelos de negocio en diferentes compañías, es que el inicio marca el camino del éxito o del fracaso, independientemente de lo que significa éxito en cada caso.
Y ahí es donde reside la clave principal. Saber qué es éxito en cada compañía y situación. Hay multitud de respuestas, ni mejores ni peores, pero sí diferentes. Éxito al diseñar un nuevo modelo de negocio puede ser generar ingresos a corto plazo, innovar (qué miedo me da cuando dicen esto), iniciar un cambio cultural, reforzar el propósito, construir a futuro, mejorar lo que tenemos, diversificar fuentes de ingresos …
No es una respuesta sencilla, ya que no vale el famoso “un poco de todo” para contentar las diferentes visiones del comité de dirección, hay que sacrificar y decidir para saber por qué, de verdad, estamos afrontando un proyecto de estas características, y la única manera de saberlo es siendo radicalmente honestos.
La honestidad radical elimina las dobles intenciones tan presentes en las organizaciones y se fundamenta en la sinceridad de lo que pensamos y en la claridad en cómo lo exponemos, algo que puede parecer sencillo pero que es muy complejo.
En la organización es vital crear y fomentar espacios seguros de conversación y reflexión.
Hay factores comunes e irremplazables en los proyectos donde he vivido esta honestidad radical: factores que tienen que ver con la cultura de la organización (contexto) y otros más importantes y determinantes relativos a las personas (humano).
En la organización es vital crear y fomentar espacios seguros de conversación y reflexión que permitan dicha sinceridad y claridad de manera recurrente. Espacios donde estarán esas personas que han de abrazar dicha honestidad radical, aunque sea contraria a su pensamiento. Este último punto es el más complejo y determinante ya que hablamos de personas y sus relaciones, prejuicios, creencias e histórico. Requiere de una aproximación diferente en cada compañía y equipos, pero hay dos factores que lo facilitan y potencian: el respeto y admiración profesional por el otro. Cuando se dan todo fluye de manera mucho más natural.
La honestidad radical es especialmente relevante en los comités de dirección y C-levels ya que sus respuestas y decisiones bajan en cascada a la organización y marcan el camino, no solo de los nuevos modelos de negocio sino de la estrategia, cultura, productos, servicios, desarrollos y decisiones a todos los niveles.
La honestidad armoniza las palabras con los hechos y tiene una relación directa con el resultado, por lo que hemos de ser radicales para intentar alcanzar lo que buscamos.
PD: más allá del significado de éxito en cada compañía, para Soulsight, cuando hablamos de diseño de nuevos modelos de negocio, el éxito es que el proyecto esté en la calle.
Eduardo Beotas
Socio fundador en Soulsight