Movimientos artísticos, movimientos políticos, movimientos sociales, movimientos literarios, movimientos culturales, movimientos económicos son fenómenos humanos; patrones de comportamiento que se producen cuando las personas reaccionan, normalmente en contra, a hechos concretos que afectan a sus vidas. Nadie lidera esos movimientos, igualmente nadie los empieza. Ocurren de manera simultánea en muchos lugares y no tienen un solo líder.
Hay una característica que sobresale y que es imprescindible para que un movimiento sea considerado movimiento. No es un evento concreto, ni una protesta puntual, no es algo efímero. Tampoco una tendencia por muy masiva y prometedora que sea. Un movimiento permanece en el tiempo lo suficiente como para cambiar algo o está activo mientras el cambio no se produce. No será un movimiento si se consume sin haber dejado un legado. El movimiento feminista sigue hoy activo, el movimiento futurista se agotó con su legado artístico y con la llegada de la segunda guerra mundial.
Lo interesante de los movimientos es que hablan de cambios y afectan a las personas. Son un fenómeno humano inevitable. La sociedad y las personas están en proceso constante de cambio, a pesar de que también hay organizaciones y personas que vuelcan toda su energía en que los cambios no se produzcan.
Como humanos, sabemos que los grandes cambios se producen cuando muchas personas se implican en torno a un propósito deseable por todos y cuando las relaciones entre esas personas son fuertes y estables. Resulta difícil imaginarse un cambio si no podemos unir personas más de un par de veces.
Lo interesante de los movimientos es que hablan de cambios y afectan a las personas. Son un fenómeno humano inevitable.
El problema de la sociedad contemporánea es que se ha especializado en crear plataformas que generan relaciones débiles y efímeras. Lugares como las ciudades que se esfuerzan en mejorar la movilidad pero pierden su capacidad de generar actividad social; empresas que a pesar de ser los lugares que concentran gran parte de nuestra actividad diaria, no consiguen retener su talento; o servicios que con una capacidad incuestionable para escalar y conseguir usuarios, sufren luego para retenerlos. Todo esto seguramente nos permite ser más ágiles y eficientes pero no provoca movimientos transformadores.
El caso es que estos lugares incapaces de generar relaciones fuertes y estables son también creaciones humanas que limitan la generación de movimientos. Es decir, finalmente limitan nuestra humana capacidad de cambiar.

Largamente las plataformas, en su sentido más amplio, se han ocupado de ganar audiencia, crear conexiones entre las personas sin encontrar la forma de reforzar esas relaciones una vez que han sido creadas. My Space y Google plus son un ejemplo de esto. Podríamos decir que MySpace fue todo un movimiento para una generación de usuarios, el sitio web más visitado en el mundo entre 2005 y 2009. Un punto de encuentro para gente inquieta y que es un ejemplo especialmente dramático por la reciente perdida de todos los datos almacenados en la plataforma y que todavía podían ser consultados. Todo un legado borrado. Google plus por su parte, ha decidido recordar a sus usuarios que guarden sus datos antes de que sean borrados de los servidores. Como decíamos antes, los movimientos, lo son por su legado. Es decir, por la belleza, las ideas, el pensamiento, los derechos que se han ganado para las generaciones siguientes.
Porque los movimientos que se crean en estas plataformas son el germen del futuro de la humanidad.
Así que antes de que caigamos todos en una depresión profunda, hablemos de las cosas que podemos hacer para que nuestras plataformas generen movimientos transformadores y como consecuencia un legado. Dicho de otro modo, el meollo del problema es aprovechar la capacidad de ciudades, empresas, organizaciones y otras plataformas de crear vínculos firmes entre las personas. Porqué los movimientos que se crean en estas plataformas son el germen del futuro de la humanidad.
Demasiadas veces cuando nos enfrentamos a problemas complejos que no generan la reacción esperada en la sociedad, caemos en el error de pensar que la gente no es consciente de lo que pasa, que no entiende o que no está informada. Yo me niego a pensar esto y creo que es estúpido hablar de desinformación cuando todo el mundo va con la información en la palma de la mano. Lo que normalmente ocurre es que la gente no tienen alternativa o está esperando a que se haga visible. — Como los senderos entre los ejes de Brasília — Esto es un movimiento, un fenómeno humano capaz de generar un impacto positivo en tu vida y en la sociedad aunque nadie sabe cuando ha empezado, ni donde.
Manuel Vazquez
Estrategia e innovación en Soulsight